PRIVATIZAR LAS CAJAS DE AHORRO
¿De quien son las Cajas de Ahorro?
Cristobal Marmolejo, Inspector de Hacienda del Estado.
Artículo publicado en el Diario Sur el 26 de mayo de 2010
El Fondo Monetario Internacional acaba de instar a España para que acometa una profunda reestructuración de las cajas de ahorro españolas permitiendo la entrada de capital en las mismas.
A la vista de la ambigüedad del texto del F.M.I. en esta materia no queda muy claro si con esa dureza está “recomendando “ que se emitan cuotas-participativas o lisa y llanamente acciones. Existen dos posibles reformas pendientes: un simple retoque del régimen actual otorgando derechos políticos a los cuota-participes en las Asamblea de forma que las cajas puedan aumentar sus recursos propios. Este es el único acuerdo al que llegó Zapatero y Rajoy en aquella surrealista reunión previa consulta de los dos a ese gran lobby que es la Confederación de Cajas de Ahorro (CECA). Pero de ese texto se deduce que se está instando una reforma más profunda en la que, personalmente, estoy de acuerdo y la lástima es que se tenga que hacer en régimen de protectorado financiero internacional: se pide una refundación de las cajas mediante un proceso de privatización parcial con emisión de acciones.
Creo que para evitar el lamentable espectáculo que está dando la clase política, sindical y eclesiástica en este tema solo cabe, a largo plazo, la privatización parcial de las Cajas de Ahorro.
Si la vía es la privatización es muy importante saber a quién pertenecen las cajas. ¿ De quién son las Cajas de Ahorro? Las indefiniciones y ambigüedades de su régimen jurídico llegan a no saber quién es el titular de una parte importante de toda la riqueza nacional.
Las respuestas pueden ser muy variadas. Una de ellas, de tipo onanista, llegaría a afirmar que las Cajas de Ahorro son de …. Las Cajas de Ahorro. Con esta lógica como las Cajas son de ellas mismas el simple retoque de las cuotas participativas encaja como un instrumento para salvar sus problemas actuales de captación de fondos propios.
Otra posible titular de las cajas son de los entes que hace dos siglos la fundarón . Esto nos lleva a entender, por ejemplo, que la Fundación Moctezuma es la dueña de Unicaja o que el Cabildo Eclesiástico Catedral de Córdoba que nombra a seis consejeros de su Asamblea y con 6.000 € de dotación fundacional es la dueña de CAJASUR. Por sentido común parece que estos entes fantasmales no podrían plantear cuestiones constitucionales de derechos adquiridos dado que el capital / fondo dotacional de todas las cajas de ahorro no llega ni al 0.75% de sus recursos propios.
Lo mismo se puede decir de los Ayuntamientos, de las Diputaciones Provinciales y de las Comunidades Autónomas. En esta época en la que las cajas llevan ya 20 años tan despegada de su territorio natural (uno de los orígenes de sus males) no pueden alegar derechos adquiridos.
En busca de los dueños de las cajas otros dicen que son los impositores que con sus depósitos han permitido dotar sus reservas y es el argumentario que abona la idea de refundarlas en cooperativas de crédito. Ofrece el inconveniente de que los impositores no son los únicos clientes de las cajas y que además de los impositores actuales han existido muchos más impositores que han permitido formar ese patrimonio en generaciones pasadas. En todo caso los impositores, entiendo, si deben de gozar de unos derechos de adquisición preferente en la privatización de sus cajas.
Y entonces. ? De quien son las cajas de ahorro ¿ Pues en mi opinión, y creo que también de la gran mayoría de los lectores, es que las cajas de ahorro son de todos los españoles. Forman parte de la riqueza nacional, es Tesoro Público.
El patrimonio neto de todas las cajas de ahorro españolas, según datos de la CECA, asciende a la cantidad de sesenta y cinco mil millones de € . Un tercio de esa cantidad ha gozado de una bonificación tributaria por destinarse a la Obra Social que se ha traducido en un mayor esfuerzo fiscal del resto de los españoles sin distingos de regiones.
Lo que aquí se plantea es una privatización parcial de todas las Cajas de Ahorro dirigida por el Estado español con una doble finalidad:
A) Hacer frente a una situación de emergencia nacional ante los riesgos del fracaso de las medidas para reducir el déficit y nuestra salida de la CEE y/o de la zona euro.
B) Conseguir de una manera definitiva una mayor profesionalización y despolitización de la mitad del crédito nacional así como la superación del sistema clientelar que el actual régimen ha consolidado en la democracia española.
Poniendo en el mercado solo un tercio de ese patrimonio en forma de acciones (veinte mil millones de € ) el Estado podría conseguir más que con todas las dolorosas medidas que está tomando y que tanta tensión social va a crear este otoño.
La privatización parcial de las cajas se debería articular con dos líneas básicas
A) Un proceso de capitalismo popular con un derecho preferente de los impositores ofreciendo al resto de los españoles las acciones no suscritas por los mismos .
B) Un proceso de diversificación de forma que ninguna entidad financiera pueda, por esta vía, dominar a una caja.
Una refundación de las cajas de este calado exige el consenso de, al menos, los dos grandes partidos. Ya no vale el parche de las cuotas-participativas. Un acuerdo de Estado entre Zapatero y Rajoy. Para ello tienen que vencer la oposición de la CECA y que los dos líderes puedan vencer la resistencia de sus baronías territoriales así como de las castas que en el actual régimen han anidado.
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